La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, el que se enfrenta a más alteraciones físicas y psicológicas. Constituye la primera barrera física contra el exterior, además de poseer múltiples funciones como la de regulación de la temperatura corporal, el sentido del tacto, mantenimiento de la humedad del organismo y primera defensa del sistema inmunológico. También es el reflejo de nuestro estado psíquico-emocional.

La piel en ocasiones se caracteriza por su sensibilidad, una piel sensible es más reactiva al entorno o a estímulos internos, lo que produce irritaciones, alergias y otros problemas dérmicos.

La piel sensible puede darse en cualquier tipo de piel, puede ser grasa, seca, normal o mixta. Adeás puede aparecer tanto en pieles jóvenes como en pieles maduras.

CATÁLOGO